Edición 463: Amílcar Rivero: El año viejo me dejó un burra negra y una buena suegra

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Carlos Negrin

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Hijo de inmigrantes, dice estar encadenado a Venezuela porque le gusta su historia, sus paisajes, su gente, susamilcar rivero b costumbres, su música, su comida, “en fin, a todo lo que siento mío, es más, soy doblemente venezolano no sólo por haber nacido en esta tierra, sino porque también estoy convencido de que es aquí donde quiero vivir”. A los 10 años de edad, fue el “niño prodigio” de Rctv; con el tiempo saltó del drama a la comedia, de la televisión al cine y del teatro a la radio, hoy, a los 45, es el popularísimo “Besa MiCan” de la Misión Emilio que transmite Televen el último día de la semana a las 8 de la noche. Una obra de teatro, Emigrante yo, lo mantiene súper ocupado y viajando, “el lunes volaré con Emilio Lovera a Estados Unidos para presentarnos en Houston y Washington y otra ciudad que ahorita no recuerdo”. Asegura que se ha caracterizado por decir lo que piensa, “lo que me causado muchos problemas”, por eso opta por guardar silencio, “quedarme calladito”. Y aunque no puede hablar por los demás, se considera un hombre “supremamente feliz” que, además, ha comido de todo, desde ballena hasta canguro, “sin obviar la carne de cocodrilo”. Casado y con dos bella niñitas de 2 y 10 años, quiere celebrar la Navidad como debe ser y hacer su ritual de Fin de Año, “bañarme con burbujas de placer, o sea, champaña para atraer la prosperidad”. ¿Con quién conversamos esta semana?, pues con Amílcar Rivero, quien tiene la enorme satisfacción de hacer reír a la gente, “que en momentos tan complicados que vive el país, es casi una bendición”

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* “Si la censura fuera para regular las buenas costumbres y la ética, está bien. Pero cuando se traduce en un ‘todo’, es peligrosa. Sin embargo, peor es la autocensura. Para decir lo mismo sin que sea visto como un ‘agravio’, los cómicos y los humoristas usamos la inteligencia y la creatividad, sobre todo en los últimos tiempos de todos los días”

–¿Misión Emilio es realmente, el antídoto ideal contra el aburrimiento dominguero?

–Televen escogió ese horario porque quería tener un bloque nacional los domingos en la noche. Y porque ese día, aprovechando que la familia está reunida, el humor podría ser un gancho para el entretenimiento y la diversión. Hoy en día, lo sabemos todos, el mercado televisivo está segmentado y la gente tiene más opciones. Cuando hice Por estas calles el rating era de 82 puntos, no teníamos cable y 16 millones de personas veían la telenovela; hoy es un éxito que cuatro millones 200 mil televidentes nos vean.

–Fascinación por el cable, ¿o no?

–El progreso no se detiene, tampoco la globalización. Y todo el mundo tiene  derecho de ver lo que le plazca. En vez de perjudicar, el cable ha puesto en su lugar la programación con que cuenta cada canal de televisión, así, cuando un producto hecho en Venezuela permanece en el aire es porque es bueno, si no, lo cambia por algo extranjero que resulta más económico. Antes teníamos un rating virtual, hoy es un poquito más real ante esa competencia llamada cable. No obstante, con Misión Emilio no hemos salido perjudicados, estamos trabajando con el mismo cariño e igual entusiasmo en un espacio de humor diferente para que sea visto por toda la familia, tratamos de que nuestros chistes puedan ser consumidos hasta por los niños (un alto porcentaje ve el programa, lo que es positivo). Estamos haciendo un programa de humor que todos quisieran hacer porque, además, las ideas se dan y se desarrollan en grupo, en equipo. Yo, que he trabajado en varios programas humorísticos, puedo decir con propiedad que antes, si tenía una idea, ésta debía pasar por filtros burocráticos para ponerla al aire, hoy eso no ocurre porque Emilio ha sido muy amplio, ha dejado que la sangre nueva dé ideas y con toda la sapienza que él tiene, las moldea al gusto del televidente venezolano. En esta tercera temporada el programa está solidificado en el gusto de la audiencia. Ese gusto lo siento cuando camino la calle y la gente me detiene para preguntarme por el personaje que interpreto, “Besa MiCan”, la sátira que hacemos de César Millán, el embaucador de perros (risas).

–Cuánto de esa escuela llamada Radio Rochela hay en Misión Emilio

–En los últimos tiempos de La Rochela, Emilio Lovera fue su mayor exponente; de hecho, salió del programa muy desencantado porque no se estaba haciendo el humor que a él lo condujo al éxito en los noventa. Ese humor rochelero es el que nosotros hacemos y que nos identifica. Algo muy válido porque la esencia del humor es la risa, darle un mensaje a la gente luego de hacerla reír. Y eso es lo que hacemos en Misión Emilio porque es lo que se trajo Emilio de La Rochela. Claro, como todo programa tiene retos y lograr que parte de los venezolanos se sienten a verlo religiosamente el último día de la semana, ya es un éxito para nosotros. Y si además se aprenden los sketches y lo dicen en la calle, es la felicidad completa o suprema, como la llaman ahora.

–¿En televisión existe el programa ideal?                        

–Afirmar eso es caerse a embustes, es una quimera. Prefiero hablar de programas buenos, que son los que convocan a un gentío a verlos.

–Quiénes son sus fans.

–Gente de distintas profesiones y de diferentes rangos sociales, algo que me asombra porque me parece extraño. Por ejemplo, hay peloteros famosos que me dicen “no me pierdo tu personaje”. La sátira que hago de César Millán tiene muchos ganchos: nos burlamos de la forma como el mexicano Noriega traduce el inglés y del personaje (un tipo súper exitoso), un ícono de todos los que tienen perros como mascotas. Volcando eso en la cultura venezolana, cómo enseña uno a su perro, ¿a periodicazo limpio? Uno se puede leer el libro de Millán y caletrearse sus consejos, pero llega el momento en que la mascota te colma la paciencia y sales a buscar el periódico, que es lo que destacamos en el programa. Es decir, qué hay detrás de esa cámara que la gente no ve, para que el perro obedezca. Imaginamos que si es venezolano, recibirá un periodicazo… La verdad, el sketch “Besa MiCan” es muy bueno, resultó un éxito la primera temporada, lo dejamos descansar la segunda y lo sacamos en la tercera, donde el personaje de marras le busca familia al perro, una familia que no tiene nada que ver con la mascota, pues lo mueve un interés personal. Al principio la gente creía (y lo criticaba), que se le pegaba al perro, tuvimos que aclarar que la mascota era una persona disfrazada de can. Ahora, como la gente sabe que es una broma, me para en la calle para decirme “tengo un perro para que le des con el periódico” o “mi suegra es una perra” (risas). Cuando veo esa reacción, paso un momento súper agradable porque el programa está dando sus frutos.

“El humor desde el poder

no puede existir”                    

–¿Nació humorista o se hizo en el camino de la vida?

–Tuve que haber sido un niño gracioso, recuerdo que en bachillerato mis compañeros se reían con mis salidas graciosas. Una vez en la adultez, a pesar de que venía de trabajar en novelas, era un buen contador de chistes, hasta que un día Emilio me dijo: “Tienes que dejar de hacer llorar a la gente, tienes que hacerla reír” y me llevó camino al humor. Un camino que recorro con placer, pues me da tiempo para estar con mi familia, cosa que una telenovela no permite. Antes le alquilaba mi vida al canal por ocho meses; hoy, aun cuando debo cumplir con un horario, tengo el resto de la semana para dedicársela a mi familia, no me pierdo un cumpleaños ni una fiesta de Navidad, en fin, puedo darme el lujo de cuadrar encuentros y reuniones. Por otra parte, tengo la enorme satisfacción de hacer reír a la gente. En momentos tan complicados que vive el país, que la gente pueda drenar y reírse es casi una bendición.

–¿Para usted, el humor es un acto de liberación?

–Por supuesto, y también es un acto de libertad y de inteligencia. Lo que no se atreve a decir la gente, lo están diciendo los humoristas.

–¿A qué permanece atado Amílcar Rivero?

–Estoy encadenado a mis afectos, o sea, al amor, a mis hijas, a mi esposa, a mi familia. Mi trabajo me apasiona, es una bendición de Dios el que yo pueda hacer lo que me gusta y me paguen por eso. Amo mi país, soy hijo de inmigrantes y estoy encadenado a Venezuela porque me gusta su historia, sus paisajes, su gente, sus costumbres, su música, su comida, en fin, a todo lo que siento mío. Soy doblemente venezolano no sólo por haber nacido en esta tierra, sino porque también estoy convencido de que es aquí donde quiero vivir.

–¿El único propósito del cómico, del humorista es arrancarle carcajadas a la gente?

–Más allá de hacer reír, en el humor hay segmentos o especializaciones. Humorista es quien a través de un acto gracioso o de unas palabras graciosas, envía mensajes, hace pensar y reflexionar a quien lo ve y escucha. Ahora bien, todo lo que haga reír es válido, más si tiene convocatoria.

–¿Nunca se propuso utilizar el humor como combate político o como instrumento de crítica y reflexión sociopolítica de una forma más directa?

–Históricamente, el humor siempre ha estado en contra del poder, independientemente de la persona que lo ostente. Si es de la oposición, nosotros seríamos su oposición porque alguien tiene que decir las cosas que está haciendo mal, y lo hace a través del humor. Hoy nuestra susceptibilidad está a flor de piel, pero es porque la política se ha metido en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestro quehacer diario, también ha tocado el humor y eso se debe a la situación que vivimos. Dios quiera que eso cambie y el humor vuelva a tomar su rumbo.

–Pero está convencido de que el humor es un gran agitador de conciencias.

–Es un agitador de conciencias en todos los sentidos, no sólo en lo político. Yo puedo, mediante un chiste, agitar la conciencia de una persona por su manera errónea de conducirse en la vida, o por su forma de trabajar o de divertirse cuando pisa un estadium de beisbol…

–¿En Venezuela se amplían las fronteras del humor?

–Pedro León Zapata llegó a decir que en el país se estaba viendo la mayor cantidad de humoristas concentrados, además, en un mismo grupo, en una misma época, lo que era un fenómeno en la Historia de Venezuela. Eso es así, pues no importa la tendencia que X persona tenga en el humor porque el humor en el mundo se ha convertido en una alternativa. No es extraño que los humoristas venezolanos tengan rango internacional, sean invitados especiales en programas de televisión de otros países, participen en festivales humorísticos. Por otra parte, muchos venezolanos que optaron irse de Venezuela por miedo o por un problema específico, reclaman nuestra presencia en el lugar donde ahora hacen vida. Han hecho que nuestro mercado se amplíe, gracias a ellos hemos vivido momentos extraordinarios. ¿Hoy, qué extraña un venezolano cuando emigra?, pues a sus amigos, su música, la comida y el humor. Eso nos ha obligado a hacer obras o preparar programas para esos compatriotas. Con ¿Emigrante yo?, un monólogo de Emilio y yo, hemos visitado más de 10 países y más de 30 ciudades, y lo han visto más de 25 mil espectadores. Es la obra criolla de mayor éxito en el extranjero; con esa obra, que ya tiene 5 años recorriendo mundos, le hemos abierto las puertas a otros humoristas venezolanos. Es nuestra época de oro porque estamos en el mercado y somos muy cotizados. Acabamos de llegar de Noruega, nos presentamos en Stavanger, un pueblito de pescadores lleno de venezolanos porque allí están las petroleras; fuimos a Canadá, Australia, Centroamérica, España, Portugal, Reino Unido, Chile. El lunes viajamos a Estados Unidos.

–Si el humor late bajo el pulso de la realidad, por qué se dice que en el país hay escasez de humor.

–Eso es especulación. Cuando los venezolanos dejen de reír y abandone su sentido del humor, nos fregamos, se acabó todo.

–Si mañana le pusieran límites a su trabajo, qué haría.

–No he pensado en esa posibilidad, pero de suceder, quien se atreva a limitarme en lo que hago, tendría que ser más inteligente que yo.

–Según Pedro León Zapata, el humorista es un cómico fracasado.
–Cada quien tiene su percepción y ve las cosas desde otros puntos de vista.  Diría que en la actualidad, el humorista es una persona que tiene una sensibilidad muy especial para llevar todo a la risa.

–Hacer el humor desde el poder, ¿se lo ha imaginado?

–No, por una sencilla razón: el humor desde el poder no puede existir. El humor es una especie de burla y el que está en el humor no se puede burlar de quien lo puso en el poder.

–Todo el mundo tiene bajones en la vida, cómo hace para crear cuando está ‘depre’.

–Recurro al humor y me río de la depresión.

“Creeré en un artista que se meta a político

cuando su verbo y su acción sean iguales”

–Trabaja para un público heterogéneo y lo hace reír, por qué no es político.

–Partiendo de que la política es la utilización de los medios para obtener un fin, creo que todos somos políticos porque trabajamos para lograr algo. En la política actual uno tiene que estar muy claro con lo que quiere para el país y su futuro. Mi deseo es que Venezuela pueda desarrollar, en un momento determinado, el amor colectivo y el trabajo en equipo para que mis hijas puedan vivir en un país mejor, en el que se merecen como ciudadanas. El problema está en que el venezolano ha desarrollado más el individualismo, perdiendo la visión de colectivo. Un individuo que no se puede desarrollar donde los demás se desarrollan, está destinado al fracaso. No soy político ni trabajo para hacer política, pero vivo en una sociedad que se ha politizado y que me ha hecho decir “no es esto lo que quiero” o “esto se parece más a lo que quiero”. Trabajo para todos los venezolanos, a mis shows van chavistas y opositores; los chavistas se ríen más porque no se pueden carcajear delante del jefe, pero si delante del humorista porque el jefe no los está viendo (risas).

–¿Qué piensa de los artistas que desempeñan cargos públicos o son activistas políticos?

–Estados Unidos dejó de tener un mal actor en Hollywood (Ronald Reagan) para tener un peor presidente, aunque muchos piensen lo contrario. Los caminos de Dios son infinitos, y muchas veces uno no sabe en qué va a ser bueno. Si considero que quienes se meten a políticos tienen que ser consecuentes con lo que hacen; si dicen ser de X manera porque el partido en el cual militan, refleja como quieren vivir o como quieren que sea la sociedad, no pueden vivir como viven los otros. Puedo creer en un artista que se meta a político siempre y cuando su verbo y su acción sean iguales; de no ser así, va directo al fracaso. Hablar mal por hablar mal y después darse cuenta de que vivimos de otra manera, es un contrasentido. Por eso me gusta tanto el papa Francisco, cuya autenticidad está por encima de la mismísima Iglesia católica; él predica con el ejemplo, lo que le va darle un cambio positivo a la Iglesia, a la religión.

–¿Cree estar por encima de la política?

–Como pueblo que soy, declaro estar por encima de los políticos.

–¿Tiene amigos políticos?

–Más que amigos, son conocidos. Mis amigos son contados, muy pocos.

–Cuántos ha perdido gracias a la polarización.

–Tengo la suerte de que muchos amigos comulgan con lo que yo digo o pienso, por eso hemos perpetuado nuestra amistad… No puedo creer en un tipo que luego de hablar mal del Gobierno, esté en el Gobierno; si me lo encuentro, él no va a poder engañarme cuando le diga “¡qué bolas tienes tú, cómo fue que cambiaste tanto. Eso es ponerse un precio!”.

–¿Los humoristas son fáciles de imitar por los políticos venezolanos?

–Bueno, ese “fenómeno” lo estamos viendo de un tiempo para acá… Si un político me imita para halagarme, sospecharía; si lo hace para desprestigiarme, me sentiría muy feliz, pues significa que estoy haciendo mi trabajo muy bien.

–A qué político le daría el Oscar del humor.

(Jajajajajajajajajajaja) –Muchos merecen esa estatuilla; cada época ha tenido su político cómico, por supuesto, el presidente goza de mayor prestigio y es más fácil que gane el Oscar del humor. Esas épocas gloriosas tuvieron a Jaime Lusinchi, a Carlos Andrés Pérez, a Luis Herrera Campins y a Hugo Chávez, que en paz descansen. Lo curioso es que cada político nuevo que llega a las altas esferas del poder, supera al anterior. No perdamos la fe de que el próximo en llegar supere con creces a todos los mencionados.

“Nunca me sentí un niño explotado”

–¿Niño prodigio o niño trabajador, qué fue usted?

–Te voy a responder como contestó Shirley Temple cuando recibió un Oscar: “Le doy gracias a la Academia por mantenerme ocupada” (risas). Mis padres, ambos inmigrantes, cultivaron dos cosas en mí que el tiempo convirtió en sello: 1) Hay que trabajar para lograr las cosas. 2) Hay que ser honestos porque el camino más corto se llama honestidad. Trabajar en televisión desde que tenía 10 años, fortaleció en mí esos dos valores. Logré con mi trabajo ser lo que soy, actualmente. Provengo de un hogar muy humilde, cuando firmé mi primer contrato de televisión, mi papá ganaba 1.000 bolívares y yo, 4.500; él nunca tocó mi dinero y crecimos juntos como familia. No me considero niño prodigio ni famoso; famoso es Michael Jackson que cobra después de muerto. Yo soy un tipo popular en un país como Venezuela, donde para ser exitoso, uno tiene que triunfar todo el tiempo. Si uno deja de tener éxito en este medio, la gente lo olvida y del olvido a la pobreza hay un paso porque uno no sabe hacer otra cosa que actuar. Si me he mantenido 35 años en el medio es porque siempre he sido exitoso, la necesidad me ha llevado a serlo, he tenido que evolucionar para poder estar presente todos los días.

–Cómo fue su infancia, de qué se perdió.

–Tuve la suerte de estudiar en el Don Bosco de Sarría, un colegio popular, y allí me gradué. Mis amigos de la escuela siguen siéndolo. Una vez, a medida que crecía con la popularidad de ser “el niño prodigio de Rctv”, le dije a Guillermo González (no el “Fantástico”, sino el de Señor cine), que no quería trabajar más porque me estaba perdiendo los partidos de fútbol de mi colegio… (Mi vida era dura, tenía clases de 6 am a 12m, almorzaba en casa y me iba al canal a las 2 de la tarde hasta 9 de la noche y a veces eran las 11 y aún estaba grabando; antes no existía horario para los niños. Esa vida fue así durante 5 años). Muy sabio, él me puso una van en las afueras del canal y un chofer para que me llevara al colegio, jugara fútbol, me bañara y regresara a trabajar. Se acopló la pauta de grabación para que yo fuera a jugar fútbol, viajara o montara bicicleta en Navidad. Sí, fui un niño privilegiado, por el éxito que tenía recibí ciertas concesiones, era el único que manejaba bicicleta dentro de Rctv… Hoy digo que trabajar es, para mí, un juego; yo me divierto trabajando. El día que eso no ocurra, tengo que dejar este trabajo.

–¿No se sintió explotado?

–Nunca, jamás. Fui un niño consentido.

–Qué hubiera pasado con Amílcar Rivero de haber vivido en Hollywood, donde los niños prodigio son estrellas.

–Curiosamente, la historia de los niños prodigio en Estados Unidos es que sus padres son los managers, ganan muchísimo dinero y luego se divorcian (risas). Papá y mamá están felizmente casados, lo que quiere decir que no hubo mucho dinero. Pero si hubiese nacido en Estados Unidos, ahorita no estaría trabajando y todos seríamos felices y millonarios.             

–¿Se considera un hombre rico?                  

–Sí, en trabajo y en familia, como dijo una vez Gustavo Cisneros (carcajada).

–Está casado…

–Sí, desde hace 18 años, con Érika Medina. Y tengo 2 hijas: Isabella de 2 años y María Fernanda de 10.

–Todo un récord, tratándose de un actor.

–¡Érika aguanta más que un bluyín! (risas). Ella es una mujer extraordinaria, sabe ponerme el cable en tierra y frena mis ímpetus. Es mi equilibrio, quiero envejecer a su lado y seguir siendo un papá feliz.

–¿Cuándo viaja solo no es tentado por la infidelidad?

 –Y con qué tiempo, los viajes son agotadores…

–Pero echa sus buceaditas.

–El que tenga ojos que vea (jajajajajajajajajajaja).

PingPong

–Qué “desbarata” su risa.

–La injusticia.

–Y qué lo hace filosofar.

–La fe.

–¿El poder no admite el humor porque el poder no admite bromas?

–Ehhhhh… No admite el humor ni las bromas porque se siente desnudo.

–¿Una inquietud que le atormenta?

–Mi país no deja de inquietarme.

–Cuando la sonrisa se le olvida en casa, ¿se devuelve, la recoge y se la pone?

–Me regreso y aprovecho para hablar con mis hijas.

–¿Su sonrisa es su fuerza o su máscara?

–Es mi fuerza, indudablemente.

–¿Se ríe de sus desgracias?

–Sí, es una costumbre…

–¿Enumera sus alegrías?

–Chaplin decía que un día que no te rías, es un día perdido. Y eso es lo que yo hago, reír todos los días.

–¿El secreto de una vida feliz?

–Ser auténtico.

–¿La paternidad lo ha redimido de sus errores y de sus pecados?

–Ser un buen padre es ser una mejor persona.

–¿Sus hijas tienen la culpa de todo lo bueno que le ha pasado, últimamente?

–No, sin embargo, ellas son parte importante. Además de mis hijas, hay otras cosas buenas…

–¿Ante un ataque de nostalgia dice “caramba, me estoy poniendo viejo”?

–Sí (jajajajajajajajajajaja).

–¿Es un hombre fogoso a sus 45?

–Si uno pierde las ganas de vivir, lo perdió todo. La fogosidad es una suerte de comunicación para apegarse a la vida.

–Y cuando la fogosidad se le “va”, cómo la recupera. 

–Si se va antes de tiempo, la puedo “medicar” (risas); ahora, si dice “adiós” en el momento que quiero que lo “diga”, bienvenida despedida.

–Antes de casarse, ¿tuvo muchos o pocos raspa y gana?

–Muchísimos, pero así como gané también perdí.

–A qué edad se “despidió” de su virginidad.

–Tenía 16-17 años… Recuerda que los niños son más “niñotes” que las niñas. Ahorita hay mucho PlayStation…

–¿La Madre Naturaleza fue bondadosa con usted?

–Pienso que sí, aunque me he descuidado un poco.

–Pero le hubiera gustado ser metrosexual.

–¡Soy centimetrosexual! Con mi cara y mi cuerpo, no podría ser metrosexual, esa categoría se la dejo a David Beckham. Más bien tengo que se varonil (carcajada).

Qué se agrandaría.

(Risas) –El cabello… A su edad, Eduardo Serrano tiene ese pelero y se ve joven.

–Qué se reduciría.

–¡La barriga!

–¿Tiene abdomen de hierro?

–Y estómago de piedra (jajajajajajajajajaja).

–¿Lampiño o peludo?

–Lo segundo.

–Qué parte de su cuerpo necesita con urgencia una sesión depilatoria.

–La verdad, tendría que depilarme todo, soy demasiado peludo… Las veces que me he depilado el pecho, he perdido porque luego los pelos me salen en abundancia, por eso decidí seguir siendo peludo. Además, me puse a pensar “si ese pelero está ahí, es por algo; la Naturaleza no pudo equivocarse, cada pelo tiene su función”.

–Para bien o para mal, qué hecho marcó su vida.

–Trabajar desde niño, que no quepan dudas.

–¿Una verdad sospechosa?

–El “te quiero” fácil.

–Qué no negociaría.

–Mi integridad.

–Confía en la palabra…

–… de la gente que me quiere, incluyendo a Dios, mi amigo Dios.

–Hoy brinda…

–… por la vida y por el triunfo que tiene cada persona al lograr lo que se propone. Ese brindis lo hago todos los días.

–¿El regalo que aún no ha recibido?

–¡Un Porsche! (jajajajajajajajajaja)… Si lo ensamblaran aquí sería un ponche (jajajajajajajajajaja).

–¿Qué quisiera recibir del Niño Jesús?

–Paz y salud, pero no sólo para mí.

–¿Bolero, salsa o merengue?

–Todo depende del porqué: bolero si estoy solo y me siento nostálgico; salsa para alegrar mi euforia y merengue para pulir mi hebilla como debe ser.

–¿En una cena de hombres, cuál es el tema de sobremesa?

–Hablamos de deportes y de carros.

–Y qué lugar ocupa el sexo en sus cotilleos.

(Carcajada) –¡El sexo se lleva el 80% de nuestras conversaciones!

–¿Qué le dice su parte femenina?

–¡Eres una madre!

–¿Cuánto le importa la opinión de su esposa?

–Mucho, pero no se lo hago saber porque después se pone creída… Evidentemente, entre mi esposa y yo hay respeto y admiración mutua, analizo lo que me dice, “tiene razón, pero no se lo voy a decir todavía”, pienso. Pero no creas, ella también hace igualito.

–¿La coraza con la que se defiende en este valle de lágrimas? 

–Con 100% humor.

–Qué cosas merecen sus lágrimas.

–No soy Oscar D’ León, pero estoy ahí-ahí. Pensaba que no era de lágrima fácil (cuando se es actor, uno se acostumbra a llorar ajuro por exigencias de un guión), pero no sabes cuánto me emociona escuchar una gaita, una canción de Simón Díaz, el Himno Nacional cuando juega la vinotinto, ver a los niños en Navidad patineteando en la calle…

–El 8D, qué le robaría la emoción.

–Ya no me sorprende nada, ya vi La guerra de las galaxias, El imperio contraataca, El retorno del Jedi… Más que una fecha, es la decisión de la gente que tiene que ejercer su derecho. Pero si tengo un sueño, que es el despertar de nosotros como sociedad. Sueño con el día que digamos “esto es lo justo, esto es lo correcto y esto es lo que debemos hacer”. En 14 años no se le dijo la verdad a Venezuela, una verdad que papá me la dijo cuando yo tenía 10 años: “Para conseguir algo tienes que trabajar, todo lo que te regalen genera una sospecha porque vas a tener que trabajar más para pagarlo. Tú trabajas y cómprate lo que quieras. Trabajar es el camino, no hay otro”.   

–Por cuál motivo abandonaría este barco llamado Venezuela.

–Para el poder, los humoristas somos una piedra en el zapato. Si me botan…

–Tampoco es para tanto. 

–“No vale, no lo creo”, decía Orlando Urdaneta (jajajajajajajajajaja).

–¿Cuatro ciudades venezolanas para reencontrarse con sus orígenes?

–1) Margarita, para reencontrarme con mis orígenes canarios, no es una isla porque tiene malagueñas; 2) Caracas, la ciudad que amo; 3) Cualquier lugar magnífico de Venezuela. 4) Zulia, si Venezuela fuera como son los zulianos, sería otro país; visitar a mi amigo Luis y escuchar las caimaneras de gaitas, es una emoción indescriptible. Cuando dicen con alegría y entusiasmo, que lo de ellos es lo mejor, estoy convencido de que es cierto.

–¿Cuatro ciudades extranjeras para turistear?

–Aclaro, no soy hombre de shopping, pero me encanta conocer, descubrir ciudades. Me fascinan Londres, Roma y Ámsterdam, y me gustaría ir a Buenos Aires. Con esas cuatro ciudades me doy por satisfecho.      

–El 31 de diciembre, cuál ritual realiza porque lo baña de buena suerte.

–Cuando faltan 5 minutos para las 12, lloro. Y cuando escucho “… me dejó una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra…”, no puedo dejar de reír.  ¿Mis rituales? Bueno, me baño en champaña (si los de la Fórmula Uno se bañan con el espumante, tiene que ser importante y efectivo), como lentejas, pero no las 12 uvas porque siempre me pierdo las campanadas y no me gusta atragantarme con ellas. También meto en el bolsillo izquierdo del pantalón una moneda extranjera (dólar, euro o libra esterlina) y en el derecho un billete de 100 bolívares para que la plata no me falte, y me ha dado resultado. Fíjate, con ese billete de 100 el lector puede comprar un cartón de huevos y con cualquiera de las monedas extranjeras se va a poder comer un huevo el año que viene (jajajajajajajajajajaja)… La gente tiene que tratar de ser feliz, Venezuela merece que su gente sea feliz.

–Cuándo va a tener su amilcarrivero.combo.

–No me lo he planteado como una necesidad de vida, he aprendido que el éxito llega a veces hasta por azar. Cuando venga, estaré preparado, sin embargo, de tener un programa, me gustaría que fuese de entrevistas matizado con sketches de los entrevistados.

Chiste

Los chistes reflejan un poco lo que somos y el que voy a contar lo cuentan Laureano, extraordinariamente y Emilio, gloriosamente. Yo lo voy a simplificar porque es largo. Se trata de un venezolano que se muere y va al Cielo, pero no lo dejan entrar.

–No, vale, ¿un venezolano aquí? No, qué va, esa gente no viene más para acá. El último que recibimos fue José Gregorio.

–Pero aquí está mi ticket…

–Oye, es verdad, pensé que lo habías falsificado. Pasa.

Entonces le enseñan todas las instalaciones del Cielo: canchas deportivas, piscinas, mesas para jugar ajedrez, teatros, cines…

–Aquí tienes tu ropa y unas alitas para que te deslices por las nubes, le dicen.

A la semana el venezolano se dirige a la máxima autoridad celestial.

–Oye, san Pedro, estoy muy aburrido en este lugar.

–Qué te ocurre, chico, aquí no te enfermas, no te asaltan ni te matan, esta es la felicidad suprema.

–No, vale, yo vengo de Venezuela, esta es mucha tranquilidad para mí. Quisiera ver otras cosas.

–¿Quieres ir al Purgatorio o al Infierno?

–No sé, bueno, será al Infierno para ver como es eso.

–Aquí hay un full day, si quieres ir.  

–Sí, vale, anótame ahí.

Y el venezolano se va pal Infierno. Cuando llega, ve que aquello es una inmensa discoteca llena de mujeres hermosas, donde abunda el whisky 18 años y se oye buena música. El tipo pasó el día rumbeando y bebiendo. A las 6 de la mañana se acabó el full day y el venezolano, con cara de amanecido y medio borracho, se le acercó a san Pedro.

–Mira, san Pedro, aquí están tus llaves, no quiero estar más en el Cielo porque este lugar es muy aburrido, mándame pa’bajo.

–¿Estás seguro?

–¡Claro, vale, eso si es vida!

–¿No te vas a arrepentir?

–Noooooo, por qué voy a arrepentirme.

Se metió en el ascensor y volvió a bajar al Infierno. Al llegar sólo vio pailas echando humo, diablos pinchando a otros visitantes y dándoles órdenes para que trabajaran.

–Mira, diablo, pero esto no era así. Yo vine la semana pasada y esto era chévere.

–Ahhhhh, eso es para que veas que una cosa es turismo y otra, emigración.

Reflexión: por eso los venezolanos tenemos que quedarnos en nuestro país. Pueblo que no lucha, desaparece.

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