Edición 589: O damos el golpe o saltamos la talanquera porque no queda ni un ejemplar del libro aquel

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Rafael Simón Jimenéz

rafaelsimonjimenez@hotmail.com

O damos el golpe o saltamos la talanquera porque no queda ni un ejemplar del libro aquel

El 18 de octubre de 1945 sigue siendo una fecha que divide la opinión y valoración de los venezolanos. Para sus simpatizantes marcó un antes y un después que impuso el protagonismo popular a través de los ejercicios democráticos plenos, para sus detractores el golpe militar materializado contra el gobierno del general Isaías Medina Angarita frustró un proceso de cambios evolutivos y graduales que en el corto plazo conducirían al pleno ejercicio de la soberanía popular y además tuvo como epílogo el nuevo cuartelazo del 24 de noviembre de 1948 que dio inicio a una década terrible de dictadura castrense.

Acción Democrática, nacida en septiembre de 1941, tenía en su máximo líder y fundador Rómulo Betancourt el más tenaz y consecuente opositor al gobierno de Medina, y extendía paulatinamente sus influencias políticas, sociales y geográficas a lo largo de Venezuela, planteando consignas reformistas avanzadas entre ellas la de la consagración del voto universal, directo y secreto como elemento de expresión de la soberanía popular, conquista postergada por los gobiernos que habían sucedido tras la muerte del tirano Juan Vicente Gómez.

La situación Nacional hizo crisis a finales de 1945, a propósito de la escogencia del sucesor del general-Presidente para ocupar la Presidencia en el periodo 1946-51, en primer lugar porque el bloque andino, cuya hegemonía se mantenía desde finales de 1899 cuando Cipriano Castro se alza con el poder, se escinde dramáticamente tras el alejamiento y ruptura de sus dos jefes los generales Medina y López Contreras, quienes hacen notorias sus diferencias sobre el candidato para el próximo quinquenio. Las exigencias del voto universal aparecen postergadas para el periodo siguiente aumentando las tensiones, y más tarde aparece fugazmente la fórmula presidencial de Diógenes Escalante como solución de consenso y compromiso entre todos los sectores en pugna para naufragar al declararse la insania mental del nominado y dar paso a una situación de mayor incertidumbre y amenazas.

Es en medio de ese deterioro político cuando en el interior de las Fuerzas Armadas aparecen sectores de la joven oficialidad que agrupados en una logia castrense denominada Unión Militar Patriótica, que se agrupan en torno a reivindicaciones sociales, institucionales y económicas y que se organizan para promover un pronunciamiento militar que liquide al gobierno del general Medina Angarita, que ya se encontraba en la fase final de su mandato.

Los jefes de la conspiración, constatan la necesidad de buscar apoyo civil, para las tareas de conducción del futuro gobierno, y al otear en el contexto político, visualizan que solo AD y su fundador Rómulo Betancourt levantan consignas reformistas y modernizadoras que pueden encajar en sus propósitos, por lo que se decide iniciar los contactos con esa colectividad política tarea que encomiendan al médico independiente Edmundo Fernández, antiguo condiscípulo de Betancourt quien se encarga de organizar la primera reunión entre los conjurados y el líder adeco.

Rómulo Betancourt, quien había derramado galones de tinta sobre el caudillismo y el militarismo como factores de opresión y atraso para Venezuela, acepta conversar con los jefes de la conspiración y el dialogo resulta claro y terminante. El mayor Pérez Jiménez, vocero de los conjurados, expone sus propósitos y propone al dirigente político encargarse de la Presidencia de la Republica, y este señala a los oficiales la necesidad de consultar con la dirección de su partido, pero a partir de esa primera cita los jefes castrenses y el alto mando de AD constituirían un engranaje que conducirá los hilos de la trama hasta el día mismo del golpe de Estado.

La concertación de AD con los uniformados requería de comunicación y contactos permanentes, y a tal efecto se fija como sitio de referencia la librería Magisterio que en pleno centro de la ciudad tenia establecida el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa ilustre educador y figura fundamental de AD, y a tal efecto se fija como santo y seña para reconocerse entre el regente de la librería y los militares adheridos a la trama golpista la adquisición de un libro entonces de mucha lectura titulado China en Armas, la incorporación de nuevos cuadros militares conjurados fue de tal magnitud que a los pocos días Prieto se comunico con Betancourt expresándole “… Rómulo, o damos el golpe o saltamos la talanquera porque ya no queda ni un ejemplar del libro aquel”. Atendiendo a aquel requerimiento perentorio el 18 de octubre de 1945 se materializará el golpe de Estado que derrocará al gobierno del general Isaías Medina Angarita.

 

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