Edición 589: Para evitar la mediocridad profesional hay que atacar el problema en su origen

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Para evitar la mediocridad profesional hay que atacar el problema en su origen

La semana pasada escribimos sobre la grave problemática del ingreso de nuestros bachilleres a los centros de educación superior y sus consecuencias en la formación de recursos humanos para el desarrollo de nuestro país.

Recibimos innumerables correos de muchachos que tienen un promedio académico por encima de la media y que fueron puestos en listas de espera o relegados a puestos muy lejanos de su realidad intelectual.

No pueden imaginarse la frustración de estos jóvenes que durante su adolescencia han cultivado la esperanza de convertirse en profesionales de valía para el país y que un ente gubernamental sin cara visible, de acción impersonal y mediante un método desconocido les diga que su alto nivel académico, producto de años de sacrificio, vale menos que el de otros que de vaina pasaron las materias.

En sus correos califican al CNU como el estado injusto e insensible y frustrador de esperanzas.

Yo le pediría a quien define esas políticas de selección que le diga a sus hijos que el merito académico no es tan importante como su condición social y otras actividades que nadie sabe cuales son.

Estoy seguro que esa persona algún día les exigió a sus hijos que estudiaran y que tuvieran un excelente rendimiento en los liceos.

¿Alguna vez los regañaron por haber reprobado una materia?

¿Como padre nunca esperaron que sus hijos fuesen buenos estudiantes?

El mayor orgullo de un padre es hablar de sus hijos que muy a pesar de su sacrificio para pagarles una buena educación sean brillantes.

Hay que verlos a los ojos cuando hablan de ellos, sus hijos, y alguien se le ocurrió que eso tiene solo 50% del peso para ser considerados al ingreso de la continuidad de su formación profesional o tiene que esperar otro año porque el sistema no los considera como aptos para seguir sus estudios universitarios.

¿Sera que se olvidaron de sus charlas académicas con sus hijos?

Me disculpan mi énfasis en esta materia pero es que estoy arrecho.

El mayor crimen que le puedes hacer a un país es truncar la voluntad de su juventud que solo quiere formarse en el mejor ambiente de la excelencia intelectual.

Lo único que le puedes pedir a un muchacho es que estudie y sea de los mejores.

Más nada.

Para poder opinar sobre bases ciertas me metí en la pagina web del Programa Nacional de Ingreso a la Educación Universitaria.

En la misma no se establece ninguna ponderación diferente del merito académico para el ingreso.

Como no se están evaluando los récords académicos del bachillerato se están asignando bachilleres que no vieron Matemáticas, Física y Química pero que les fueron aprobadas a estudiar carreras que basan su contenido en esas materias.

Cuál es el resultado.

Le dijiste a un muchacho que puede ingresar a una carrera en la cual a los tres meses el sistema lo va a despedir.

Y eso es un crimen porque ese joven va a ser un frustrado y más nunca va a regresar al sistema educativo.

Peor, el Estado no le hace seguimiento y Dios sabrá que va a ser de su futuro.

El Estado lo engaña.

Este problema tiene muchas raíces y por ende muchas soluciones.

Le recomiendo, ya va porque estoy arrecho, le exijo al Estado que busque la raíz del problema de la mala preparación de nuestros estudiantes en los liceos públicos.

Yo estudié un año en el Fermín Toro de Caracas, es larga la lista de los buenos profesionales que salieron de sus aulas en sus más de 50 años y todos eran de una clase social desposeída.

Pero había calidad y excelencia académica.

El problema es estructural y hay que atacarlo desde el fondo.

Hace años los mejores bachilleres salían de los liceos públicos.

La calidad de sus docentes y del mismo sistema filtraban de forma natural a los egresados que ingresaban a las universidades con un gran nivel.

Si quieres tener un buen producto debes tener una excelente materia prima.

Actualmente esa materia prima solo proviene de liceos privados cuyos egresados están rayados ante el CNU porque sus padres le pagaron la educación, la gran mayoría haciendo ingentes sacrificios.

En los liceos públicos encontramos un ambiente totalmente hostil hacia la excelencia académica.

Desde el punto de vista académico los docentes son los peor pagados y tienen que dar clases en varios liceos para tener una vida decente.

No entiendo cómo un Ministerio de Educación puede graduar un bachiller que no cursó Matemática, Física y Química y le firman el título como si nada.

Desde el punto de vista de infraestructura los muchachos se forman sin baños decentes y no hacen sus laboratorios porque no hay reactivos cuando no hay una huelga de docentes.

Desde el punto de vista social, hay una deserción por razones económicas, la falta de un padre o lo que es más grave las niñas que salen en estado y deben dejar los estudios.

En lugar de atacar la excelencia académica en las universidades deben tratar de solucionar estos problemas que son realmente el origen de la falta de una buena materia prima.

De la calidad de nuestros bachilleres dependerá la calidad de nuestros profesionales.

Todos queremos que nuestra generación de relevo sea mejor que nosotros pero deben ser mejores que nosotros cuando ingresamos a las universidades.

¿Será que alguien en el más alto nivel escucha a los especialistas o se sensibiliza pensando que sus decisiones podrían afectar a alguien de su círculo familiar, por decir lo menos?

Sería lo ideal que uno de sus hijos quisiera estudiar una carrera que dependa de las asignaturas científicas y le diga: “¡Papá, soy bachiller en ciencias pero yo no vi ninguna de las tres marías!”

Ojo con la diabetes

 

La diabetes es una afección crónica, preocupante, por su incremento exponencial que se desencadena cuando el organismo pierde su capacidad de producir suficiente insulina o de utilizarla con eficacia. La insulina es una hormona que se fabrica en el páncreas y que permite que la glucosa de los alimentos pase a las células del organismo, en donde se convierte en energía para que funcionen los músculos y los tejidos. Como resultado, una persona con diabetes no absorbe la glucosa adecuadamente, de modo que ésta queda circulando en la sangre (hiperglucemia) y dañando los tejidos con el paso del tiempo. Este deterioro causa complicaciones para la salud potencialmente letales.

 

Como todos los años quiero apoyar a un grupo de venezolanos que merecen todo el respeto por su gran esfuerzo en educar nuestra población en la prevención de ese gran enemigo como lo es la diabetes.

Hace 25 años un grupo de insignes venezolanos creo la Federación Nacional de la Diabetes (Fenediabetes) y permanentemente producen estudios sobre aspectos vitales de esta patología que cada vez más invade la salud del venezolano.

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Acerca Leancy Clemente

leancyclemente@gmail.com