Edición 590: Ezequiel Zamora como gobernante

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Rafael Simón Jimenéz

rafaelsimonjimenez@hotmail.com

Ezequiel Zamora como gobernante

La figura del general Ezequiel Zamora, auténtico caudillo de la Guerra Federal, ha sido una de las más utilizadas y manipuladas en la historia venezolana. Su temprana muerte el 10 de enero de 1861 en San Carlos de Cojedes, frustró sus despejadas posibilidades de conquistar el poder, y con ello dio paso a las especulaciones y conjeturas, sobre lo que habría podido ser desde el punto de vista de las ejecutorias en el plano de lo social, político y económico, un eventual gobierno suyo.

Zamora, ha sido siempre identificado con ideas avanzadas y radicales de justicia social, y quienes pretenden encontrar en él un icono de las luchas agrarias y clasistas, llegan en una ligereza hasta atribuirle simpatías con posiciones socialistas. La verdad histórica coloca al jefe de la causa federal como un modesto comerciante, poseedor de esclavos, casado con Estefana Falcón, hermana del futuro mariscal Juan Crisóstomo Falcón, quien al enviudar de su primer marido heredo bienes y propiedades.

El luego denominado “general del Pueblo Soberano” resultó contaminado por el ideal liberal, que desde las páginas del periódico El Venezolano, proclaman ideólogos como Antonio Leocadio Guzmán, Tomás Lander, Felipe Larrazábal y Napoleón Sebastián Arteaga, que impactarán y movilizaran tras sus banderas a las mayorías sociales castigadas por la política económica de la denominada Oligarquía Conservadora.

Ezequiel Zamora puede catalogarse en el contexto de su tiempo histórico como un demócrata-liberal, que progresivamente se fue contaminando de ideas de justicia social, todas las cuales hay que ubicar en el contexto de su vida y de sus luchas, porque al manipularlas y querer ubicarlas en la contemporaneidad se incurre en una perversa utilización de sus ideas y de su nombre. A pesar de que el jefe de la Revolución Federal vio truncado su camino al ejercicio efectivo del mando, existe una referencia objetiva de lo que fueron sus ideas políticas y sus iniciativas, cuando luego de tomar por primera vez a Barinas el 18 de mayo de 1859, le corresponde dar organización institucional a la provincia y dictar el orden jurídico y social que la regiría.

La primera iniciativa del caudillo federal se centra en la convocatoria a elecciones a todos los electores provinciales con capacidad de votar, incluyendo las mujeres, para designar las nuevas autoridades regionales que incluían el gobernador, la Asamblea Legislativa, el Concejo Municipal de Barinas, los jueces y jefes políticos, esta convocatoria la realiza el 19 de mayo de 1859 y de seguidas confiere a la vieja provincia de Barinas, la nueva condición de Estado Barinas.

En materia fiscal y administrativa, Zamora emite un decreto sobre timbres de papel sellado para los diferentes tramites de la administración pública, adjudicando a cada cantón las entradas públicas que derivarán de las rentas que venían manejando, más los ingresos del nuevo timbre del papel sellado, con el fin de garantizarles su autonomía financiera. Reorganizó el Poder Judicial, estableciendo una nueva estructura que comprendía a los jueces de cantón y un juez superior con jurisdicción sobre todo el estado, estableció los sueldos de todos los funcionarios, creo fondos especiales para las tropas y la construcción de un nuevo hospital.

En correspondencia con todas sus atinadas iniciativas, y en agradecimiento de sus gobernados, la municipalidad de Barinas, confiere al general Zamora, el titulo de “Valiente Ciudadano” , el cual se oficializa el día 14 de junio de 1859, al recibirlo el jefe de la causa federal pronuncia una breve alocución donde parece prefigurar su destino al señalar: “Vuestra comisión me ha honrado con la presentación del decreto en que me concedéis el titulo de valiente por los servicios a la santa causa de la federación y al aceptar tan honorífico titulo que recibo en homenaje de reconocimiento al poder municipal que me lo ha conferido, tendré presente que el encierra los deberes que el ciudadano tiene para con su Patria en los momentos en que ha de vencer o morir por ella”.

Siete meses más tarde, una bala de indeterminada procedencia supliciaba al caudillo federal, cuando luego de la clamorosa victoria en la Batalla de Santa Inés lucía despejado su camino al poder. Moría el hombre y nacía el mito, que serviría en adelante para cobijar con su nombre a movimientos y voceros de distintos pelajes, cada uno de los cuales, animaría según sus propósitos o imaginarios, la figura inerte del jefe indiscutido de la Revolución Federal.

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Acerca Rafael Simón Jimenéz

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