Edición 623: Quién le teme a la asamblea nacional constituyente.

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Mi comentarios de la semana

La decisión del presidente Maduro convocando a una Asamblea Nacional Constituyente ha ocasionado un vendaval de condenas, expuesto por la mayoría de los medios de comunicación contrarios al Gobierno, tanto nacionales como extranjeros, en una estrategia mediática que anteriormente había logrado crear una matriz de opinión adversa a Maduro, calificando su ejercicio como dictadura. Hoy, la mayoría de la prensa mundial (sobre todo la europea) no informa acerca de la propuesta, sino que se adelanta a opinar calificándola de una desesperada salida de la dictadura. En lo que respecta a los medios criollos El Nacional (como en abril de 2002), titula: Vamos a rebelarnos. Particularmente estimo que convocar al poder originario puede convertirse en un boomerang para Maduro, situación no prevista por la oposición (fundamentalmente por su carácter cortoplacista). Por cierto, Miraflores comete el error de asesorarse por Hermann Escarrá (quien carece de credibilidad por cuanto en 2007 llamó a Chávez “usurpador apoyado en una camarilla”. Hoy tampoco están ausentes los lamentos de quienes pueden considerarse como viudas del chavismo. Personalmente no he estado exento de los ataques, por cuanto por el solo hecho de no alarmarme por el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente, ha devenido en un torrente de insultos y descalificaciones, donde los más moderados se han limitado a considerarme un ingenuo. En cuanto a la oposición, transcribo lo expresado por Henrique Capriles a través de su cuenta de twitter: —Frente al fraude constitucional de constituyente que acaba de anunciar el dictador, pueblo a la calle y a desobedecer semejante locura. —Alertamos a gobiernos democráticos del mundo, opinión pública internacional, Maduro consolida un golpe de Estado y profundiza grave crisis. —El dictador Maduro y su narco corrupta cúpula pretenden matar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. No podrán. —No vamos a aceptar los venezolanos siga autogolpe madurista ahora con otro fraude constitucional. Atentos a las acciones que convocaremos. No entiendo por qué se habla de fraude y otros tantos epítetos donde el gobernador abunda en vilipendios; veamos entonces cómo jurídicamente se asienta la propuesta presidencial: Artículo 347. El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar a una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución. Artículo 348. La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrá hacerla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; la Asamblea Nacional, mediante acuerdo de la dos terceras partes de sus integrantes; los Concejos Municipales en cabildos, mediante el voto de las dos terceras partes de los mismos; y el quince por ciento de los electores inscritos y electoras en el registro electoral. De acuerdo a ambos artículos, el Presidente se ha ajustado a lo previsto constitucionalmente sobre la materia; sin embargo, sus adversarios lo consideran como una estafa dispuesta, entre otras cosas, para no celebrar las elecciones de gobernadores y alcaldes (a la espera de un cronograma que debe ser diseñado por el CNE); no obstante, unos son más temerarios al ir más allá afirmando que se busca incluso postergar los comicios presidenciales que deben celebrarse a finales del año que viene; que se quiere disolver la Asamblea Nacional. Para los oposicionistas, la convocatoria a una ANC se hace no por convicciones democráticas sino para tratar de ganar tiempo, distraer la atención del pueblo que reclama en las calles la restitución del orden constitucional mediante la celebración de elecciones generales anticipadas, el respeto de las competencias institucionales de la AN, la liberación de los presos políticos y el regreso de los exiliados, la apertura de un canal humanitario para que ingresen medicamentos y medicinas al país y que cese la represión y la violencia y sean desarmados los colectivos paramilitares. Analizando la situación desde una perspectiva distinta planteada por los medios que han desenterrado el hacha de la guerra, pienso que la duda oposicionista no tiene asidero, primero porque de acuerdo a lo expresado en el artículo 349: Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Constituyente. Vale decir que la Asamblea Nacional no puede colocarse de espaldas a la ANC. Al referirme al cortoplacismo de la oposición, aprecio que este ha sido una de las mayores trabas que tiene ese sector para diseñar una estrategia que le permita (dentro del marco constitucional) alcanzar el poder, es decir, ser Gobierno. La mencionada conducta llevó a la MUD a plantearse el referéndum revocatorio del mandato, y al insistir se llevaron por delante las elecciones de gobernadores y alcaldes, por cuanto no pueden realizarse al mismo tiempo dos procesos eleccionarios con objetivos distintos. No contenta con semejantes errores políticos, se trató entonces de sacar a Maduro alegando un desatinado abandono del poder. Todo ello condujo a fortalecer la decisión del TSJ de considerar a la AN en desacato. ¿A qué nos ha llevado una estrategia equivocada de la oposición? Simplemente a generar pérdidas de vidas, a agravar aún más el desabastecimiento (esto último con el propósito de crear un estado de caos que conlleve a un levantamiento radical de los sectores más afectados. Por supuesto que no podía faltar la amenaza de Washington, coincidiendo (¿?) con la oposición en que se trata de una burda maniobra para evitar las elecciones. A través de su vocero Michael Fitzpatrick dejó entrever que se podrían aplicar nuevas sanciones individuales contra el chavismo. El Departamento de Estado estima que Maduro está acorralado por el creciente descontento social. ¿Vivimos un tiempo constituyente? ¿Está dispuesto el Gobierno a aceptar los criterios claros en la antesala a la convocatoria? ¿Cómo va a hacer el Gobierno para generar confianza? Aprecio que el Gobierno tiene que mostrar la cara dando espacio a todo el pueblo, sin distinciones, en los términos que fija la Constitución vigente (art. 346-350) requiriendo que la regulación legal de la iniciativa esté previamente establecida; que las bases comiciales sean claras y equitativas, con un árbitro renovado e independiente; un TSJ imparcial; unas FANB sin imponer sus simpatías políticas, sin abusos ni ventajismos. Creo que ello se puede lograr bajo la observación internacional. La oposición mira con recelo al TSJ, sobre todo en las actuales circunstancias, alegando que se corre el riesgo que, ante la ausencia de una regulación, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia vuelva a establecer criterios destinados a subsanar la omisión legislativa. De igual mucho contribuiría adelantar las normas correspondientes promulgando la legislación orgánica especial sobre la consulta. ¿Quién le teme a la Asamblea Nacional Constituyente? Pase lo que pase, es al pueblo venezolano al que corresponde decidir, vía referendo aprobatorio sí está de acuerdo con la realización de una Asamblea Nacional Constituyente. Requisitos: 1) Número de asambleístas constituyentes a elegir. 2) El sistema para su elección. 3) La fecha del inicio de sus funciones, el período otorgado para su ejercicio. 4) Deberá establecer si la Constitución adoptada por la ANC debe someterse o no a referendo aprobatorio con señalamiento del lapso para su celebración, eventualmente con indicación del número mínimo de ciudadanos participantes requeridos para la aprobación de la Constitución. Teniendo en cuenta que de acuerdo al Artículo 349, el Presidente o Presidenta de la República no podrá objetar la nueva Constitución. Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Constituyente. El referéndum para la convocatoria de la ANC será una consulta semejante a la celebrada el domingo 25 de abril de 1999, una vez que se redactara y fuera aprobada mediante un decreto Ejecutivo y después de la aprobación del TSJ y la revisión del CNE. La Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela tendría poderes para, en un periodo de 6 meses, redactar una nueva Carta Magna; los asambleístas o constituyentes serían electos por sufragio directo, universal y secreto. Es necesario garantizar que una nueva Asamblea Nacional Constituyente de ninguna manera disolverá los poderes, sino que coexistirá con ellos. Urge que todas las partes en conflicto se pongan de acuerdo e iniciar un camino constituyente, propicio para un diálogo esclarecedor que le ponga coto a la situación de violencia que parece desbordarse. Una de las dudas sobre este proceso tiene que ver con el número de constituyentes. El Gobierno ha hablado de 500 constituyentes. ¿Serán todos elegidos mediante el voto? ¿En qué consisten los otros propuestos? Debe quedar claro que todos, absolutamente todos deben ser elegidos por el voto directo. Hay que resolver el asunto referente al doble voto. Debe explicarse si se prevén modificaciones sustanciales de la Constitución o si se trata de incorporar y adicionar agregados. En definitiva, ¿me pregunto si se trata de un proceso profundamente democrático y una constituyente electiva? ¿O si tiene razón la MUD en que se trata de una convocatoria fraudulenta, un golpe de Estado para disolver la democracia y con ello la república? Si se trata del primer escenario no tengo dudas que la ANC será la atmósfera propicia para debatir sobre la Venezuela que queremos. Ahora, si la MUD tiene razón, entonces debemos prepararnos para vivir un tiempo que pronostica ser tormentoso, sin parangón en nuestra vida republicana.

 

 

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Acerca Miguel Salazar

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