Edición 630: El informe Guarimba – Periodismo sin rostro.

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Mi comentario de la semana

El próximo martes 27 es el Día del Periodista. Me pregunto si seré uno más en una especie en extinción. Formalmente llegué al periodismo en 1989, y digo formalmente porque pienso que crecí sin percatarme de que era periodista. Estamos en franco proceso de conclusión porque este oficio ha sido embargado, dando paso a toda una suerte de embusteros y oportunistas.

Hoy, cuando la mayoría de los opositores hacen gala de manifestaciones de protesta presumiblemente pacífica, no me queda sino reírme tras cerciorarme que los verdaderos manifestantes, sólo sirven de relleno en un tablado donde los rostros ocultos por capuchas revelan el auténtico sentido de las marchas, las cuales también disponen  de los diputados devenidos en “teletipos”, a la caza de la noticia que debe ser el o los muertos del día. También debe quedar “claro” que la víctima lo ha sido producto de una represión feroz, desatada por guardias nacionales que bien pudieron ser linchados o quemados; sin embargo, las mortecinas achicharradas de estos garantes del orden público no tiene cabida en los flases de un infinito número de celulares activados para trasmitir al mundo las imágenes a la manera de estos comunicadores informales.

Pero resulta que estos contrabandistas de las noticias tienen su retaguardia en quienes han vivido siempre del poder, a pesar que dicen luchar en contra de quienes quieren permanecer en el poder a cómo sea. Hoy, para referirse a la propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente, la entrampan en una apocalíptica cuenta regresiva; en un tic tac que da cuenta de una bomba activada que detonada arrasará con todo, o nos condenará a un sombrío régimen comunista. No es cuento. Nos vamos acercando a momentos críticos de nuestro presente.

El periodismo político no tiene por qué convertir a quienes lo ejercen en militantes de las organizaciones políticas.  No obstante, allí es precisamente donde se forjan los secuestradores de la información.  Ahora, soterradamente, se preguntan quién detiene el tic tac de ese explosivo que para ellos es una Asamblea Nacional Constituyente, mucho menos cuando se trata de una propuesta que no tiene el visto bueno de los momios del viejo pasado político.

Hoy resulta que según este periodismo en sus estertores considera que la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, por defecto es contraria a la paz. Porque sí, lo no opuesto a la concordia son unas elecciones generales ya, porque se olvida que la Constitución es letra muerta cuando establece el vencimiento del período presidencial.

Los buitres de la comunicación predicen confrontación, segregación, exclusión y exacerbación de los odios de una clase social a la que pretenden hacerla aparecer como representante genuinos de las querencias de una nación. Se trata simplemente de una muda de ropa, sólo con el mismo libreto, donde los muertos son el producto de una represión feroz, y no la consecuencia de adolescentes empujados a delinquir, y a solazarse con el olor a carne asada; sin embargo, para ellos, las víctimas de la violencia cayeron repudiando al Gobierno. Cosas que no se entienden cuando las aseveraciones vienen de esos personajes que en su momento fueron garrapatas succionadoras del poder, que a su paso dejaron una estela de corrupción.

Uno de los problemas primordiales del país es el derrumbe económico. Sin entrar en detalles y buscar más allá de lo superficial, es una complicación que poco o nada le interesa a la información conversa. Desde cualquier óptica me niego a aceptar que la economía va a mejorar con una varita mágica. Se equivocan quienes piensan que con una Constituyente se van a acabar todos los males del país, como también desaciertan quienes sostienen que se trata de una “caja de Pandora” que al abrirse se escaparán todos los trastornos del mundo. Por ello estimo que no se debe esperar por otra instancia para buscarle una salida favorable a los problemas económicos.

Los informadores conversos saben que se prepara la madre de todos los saboteos para impedir la elección de los constituyentes. Alientan la interpretación del 350 que sepultaron el 11 de abril de 2002, como una manera personificar la sedición en un confesionario, y mienten cuando se manifiestan afectos a la Carta Magna de 1999; empero, sin empachos manifiestan sus exiguos escrúpulos porque conocen de “ingeniosidades” que en el pasado se tradujeron en violencia.  Cuando claman por una vocería en el más alto nivel del Gobierno, están dirigiendo el mensaje a un Augusto Pinochet oculto.

En el secuestro express del periodismo han llegado al extremo de hablar de tres pueblos: (en orden de llegada) uno opositor, otro chavista y uno más allá como citan a quienes no se sienten representados por los dos primeros. Los convocan a todos a salvar la Constitución de 1999; hipócritas y fariseos que nunca creyeron en la Carta Magna, porque ella sólo les sirvió para congraciarse con el poder. Hoy se refieren al pueblo chavista con carantoñas, porque en lo más profundo de sus conciencias aspiran a su exterminio.

Particularmente, a mí los confiscadores de la comunicación me señalan de ser afecto al Gobierno por presentar mi postulación a la ANC. Sigo y seguiré manifestando mi desagrado hacia las políticas erróneas. Sé que recibiré todos los insultos probables de quienes no necesitan aferrarse al poder porque siempre han estado al borde de la teta. A ellos no les importa el color político porque siempre encontrarán las abejas reinas que les permitirán vivir en el panal sin aspaviento alguno.  A la hora de refugiarse no miran el tipo de regazo, esos nunca se equivocan.

En una entrevista para Las verdades de Miguel a la pregunta: ¿Miguel Salazar es chavista? Respondí: Soy revolucionario, A lo largo de todos estos años no he sido benevolente con el proceso político que vivimos, pero siempre he sido muy respetuoso a la hora de cuestionarlo. He visto mucho antichavista por allí que antes se desvivía por estar al lado de Chávez. No quiero decir nombres, pero indaguen y se encontrarán con serviles de oficio que casi le rogaban para que les diera un hijo. A mí que no me busquen la lengua. Ahora yo estoy en mi pleno derecho de ser lo que yo quiera ser. Mi mayor defecto es decir las verdades en un mundo donde la mentira tiene un trono. Ese soy yo. En el Gobierno hay mucho enemigo agazapado. Hay descontentos que deberían leerse la cartilla de Chile 1973. Todos los días la oposición encontrará un líder en el chavismo converso.

No veo a la Constituyente como un bálsamo, pero, tampoco creo que sea una manera de perpetuarse en el poder, de que va a ser una camisa de fuerza para ir a un socialismo. Para mí la convocatoria a la ANC nació satanizada.

Sí veo con preocupación que el tema fundamental del país tiene que ver con la economía. Este no puede ser resuelto improvisadamente. No valen esfuerzos de empleo cuando se dejan intactos los pensum de nuestras universidades. ¿Acaso vamos a pedirles a los empresarios privados que empleen abogados y comunicadores sociales? No se puede seguir intuyendo. Aquello de Simón Rodríguez de: O inventamos o erramos lo convirtieron en una máxima que ha servido para cargarle al ilustre maestro todos los errores cometidos.

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Acerca Miguel Salazar

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